|
Desmistificando la realidad
Untitled Document
Occidente
no alcanza a comprender cómo el Islam llegó a desarrollar una concepción tan
distorsionada de lo sagrado.
Sociedades que aprueban el terror suicida destruyendo a sus jóvenes y por ende
su futuro.
La autodestrucción como medio para alcanzar sus “objetivos”. ¡¡ Qué locura!!
Todos los medios se ocupan y preocupan de contarnos con lujo de detalles este
nuevo fenómeno, esta nueva modalidad de “lucha”.
Los gobiernos gastan cifras astronómicas en combatir el terror. Las personas
dedican su tiempo en informarse y espantarse de todo lo que sucede. Pero...nadie
presta atención a la real causa del problema. Un problema que es de todos y
sucede en todos lados. También alrededor de cada uno de nosotros.
El germen del
mal
Tres millones de adolescentes estadounidenses han pensado seriamente acerca
de la posibilidad de suicidarse, mostró una encuesta oficial.
Más del 13 por ciento de los jóvenes estadounidenses consideraron suicidarse
en el año 2000, concluyó el estudio realizado por la Administración de Servicios
de Salud Mental. La depresión es la principal causa de suicidio. Más de una
tercera parte de los tres millones de adolescentes entre 12 y 17 años que dijeron
que pensaron en el suicidio en los últimos 12 meses lo intentaron realmente,
indicó el reporte.
El vacío como
causa del mal
Cuántas veces sucedió en la historia que malvados carismáticos aprovecharon
el vacío de contenidos generado por una educación sin objetivos para conducir
a pueblos enteros a guerras o actualmente al terror suicida. El mal se infiltra
en el vacío, el miedo y la ignorancia.
Un ecosistema
que relaciona a todo
Cada persona y civilización, como sucede con los campos de fuerza que estudiamos
en física, es un todo orgánico que se expande influenciando aun más allá de
su espacio corporal y de su propia conciencia. Queramos o no, sepámoslo o no,
todo influye en todo. La realidad es dinámica y global, nada ni nadie existe
aislado sino que hay un ecosistema que relaciona a todo, y a medida que avanza
la historia ello sucede cada vez con más velocidad e intensidad.
Por ejemplo: el sol no es solamente una partícula situada en un punto del universo,
es una fuerza que influye sobre todo nuestro sistema planetario, con un punto
de máxima concentración en ese astro. El sol es un campo gravitatorio que afecta
a otros campos y que con su presencia influye al espacio y al tiempo, determinando
así la forma en que se mueven los planetas y en algún grado el resto de los
cuerpos celestes que pueblan el universo.
El campo de influencia de un cuerpo celeste, de un individuo, de una ideología,
de una civilización, es una proyección en el espacio y el tiempo que influye
en mayor o menor grado en toda la realidad.
Desmistificando
la realidad
En un mundo de campos de fuerzas en el cual interactuamos y nos influimos recíprocamente
no hay movimientos producidos por fuerzas extrañas. Pueden ser ajenas a nuestro
conocimiento pero son partes inherentes a la realidad. Cuando se manifiestan
no hacen sino que tomemos conciencia de nuestra ignorancia. La realidad del
mundo es el resultado de la interacción de todas las fuerzas que lo conforman,
sean estas materiales, sensoriales, emocionales, mentales y/o espirituales.
El hombre tiende a mistificar las fuerzas que desconoce y así surgen los mitos,
demonios, los estados depresivos y/o estados neuróticos que no son sino el resultado
de una conciencia insuficiente de la realidad. En ese sentido es que la tradición
de Israel posee una nomenclatura que no sólo nombra sino que le da significado
a todos los procesos de la existencia. Todo posee un significado trascendente
y es por ello que la Torá valoriza solamente las vivencias necesarias
para que los seres humanos alcancen la armonía con el prójimo y para que descubran,
por sobre la aparente multiplicidad de fuerzas que rigen la realidad, que todo
proviene de una Fuerza y Voluntad Única. En el lenguaje espiritual de Israel
tales vivencias se denominan mitzvót y esa fuerza única HaKadósh Barúj
Hú.
Kabalá: la
llave a un lenguaje objetivo
La conciencia de estos parámetros de influencia y la articulación de la realidad
en el lenguaje correcto hacen desaparecer las supersticiones, sean éstas sensibles
y/o inteligibles. El lenguaje correcto suprime la imaginación fantástica, producto
de las carencias en nuestra forma de expresarnos, que genera la falta de interacción
objetiva con la realidad en toda su dimensión. En ese sentido el estudio correcto
de la Sabiduría Interior de Israel, la Kabalá , nos permite el acceso
a un lenguaje que no sólo nombra sino que nos activa en pos de la Fuente Infinita
del Altruismo.
Un mundo ingenuo
No hay nada neutro. Todo tiene una dirección. Sólo que no la vemos, o no queremos
verla, y cuando nos acordamos ya es tarde: tres millones de adolescentes estadounidenses
han pensado seriamente acerca de la posibilidad de suicidarse; líderes “espirituales”
y sociedades islámicas promueven el terrorismo suicida como medio válido para
alcanzar sus “objetivos”.
Educación con objetivos
Si no nos adelantamos y educamos con objetivos precisos definiendo qué es el
bien y qué es el mal otros impondrán sus "valores" en el vacío que deja nuestra
educación meramente informativa en lugar de una formativa. Decidimos nosotros
o continuamos con la inercia y educamos “ingenuamente” para el vacío donde “todo
es posible”. Entonces: ¿Hacia dónde va el mundo? Sólo podemos ir hacia donde
queremos ir. Y.. ¿Hacia dónde queremos ir?
|
|
|